viernes, 15 de junio de 2012

El deporte más perfecto


"Que difícil va a ser mejorar en el nivel que se encuentra hoy el tennis mundial. Este deporte esta llegando a su perfección. MAGICO !!!!" (Tweet del tenista Brian Dabul del 5 de junio de 2012)


Recurro al Tweet de Dabul para contar de mejor manera lo que quiero transmitir. Hace ya más de una década que Rafael Nadal y Roger Federer vienen sometiendo al olvido casi todos los rércords conocidos en el tenis. Han demostrado que en este deporte hay un antes y un después de ellos. Las palabras de Dabul indican que el tenis está llegando a su perfección. Es palabra autorizada más allá de que alguno diga: "pero si el mejor ranking de su carrera fue 82", a modo de desacreditar su nivel para hacer la afirmación que hizo.
Ser un número 82 en un el circuito de tenis es un mérito. Es ser, al menos, bueno porque la vara con la que se mide el tenis en los últimos 10 años está elevadísima.

Ese rango lo establecieron Federer y Nadal, dos auténticos únicos, aunque suene redundante, pero los términos comunes ya no describen lo que ellos logran.
La dificultad a la que se refiere Dabul por la cual se complica mucho mejorar, se traduce para nosotros, los que estamos fuera de la cancha y nos gusta el tenis, en un derroche de placer porque el esfuerzo por mejorar de cada jugador produce un carnaval de entrega física para los espectadores. Relamente, como Dabul escribió: MÁGICO. Sin tener muchos años en este mundo (creo que soy muy joven todavía) y quizás no haber visto lo suficiente, creo que superar esta década del tenis será muy difícil. Incluso, superar al tenis hoy como el deporte más exigente también es muy difícil y las razones son muchas. Es un deporte individual en el que además del cuerpo, hay que dominar dos elementos (raqueta y pelota), casi no hay descanso (durante el año no hay receso como en el fútbol), la pretemporada es muy corta (menos de un mes) y no hay compañeros que auxilien en plena competencia, entre otras cosas.
Aunque el dominio del tenis actualmente es de unos pocos, sino de tan sólo dos, ningún tenista debería lamentar formar parte de este presente porque seguramente será recordado como el mejor período de la historia del tenis. Y nosotros, que ya no miramos sino que contemplamos con regocijo, tan sólo podemos agradecer que nuestros padres nos trajeron al mundo justo a tiempo... a tiempo para ver lo mejor de la historia del tenis como la final de Wimbledon 2008 entre Federer y Nadal. Para muchos especialistas que pelan canas, indicio de que saben mucho más que yo de tenis, aquel partido fue la mejor definición que se vió en el césped del All England y aquí les dejo un resumen para que lo disfruten.

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