Hace varios meses que no cubría un partido de rugby en Tucumán. Volví a la cancha para ver este entretenido juego de la pelota ovalada en un gran partido: la final del torneo tucumano. Por lo general, en las finales de cualquier deporte se enfrentan los mejores y la garantía de ver un buen partido es casi del 100 por ciento. En este 2012 los protagonistas no decepcionaron en el juego y La Dama del Deporte recordó porqué un partido de rugby es siempre una fiesta.
No me importa el nombre de los equipos que se lucieron en la cancha. No los voy a nombrar en todo el texto porque lo que se vivió no es propiedad de los clubes, sino de la gente sin importar el color al que le rindan una especie de culto no oficial. En la cancha hubo mucho público, ruido de redoblantes y fuegos artificiales. Manos de gente desconocida se apoyaban en mis hombros como si fuésemos vecinos. Pasa que las tribunas son medio difíciles de subir sin un apoyo de por medio.
El partido previo a la final, también tuvo sus emociones, sin lluvia, por cierto, que apenas empezó el partido central se hizo presente. Antes del comienzo de la final, todo el ambiente cambió. Humo rojo, amarillo, azul, bengalas que expulsaban luces de colores, papeles, banderas, cantos... todo en un clima de alegría, sin alambrados altísimos, sin cordones de policías, sin punteros que digan qué cantar (ya saben con qué otro deporte lo estoy comparando). Si busco calificativos para el espectáculo deportivo pondría "totalmente descontracturado". Y eso que me mojé, fui desabrigada y me ensucié mal las zapatillas, pero la pasé muy bien.
Ahora que escribo pienso en este espíritu del rugby. Ese del que siempre se habla: del amateurismo. Cuando el amateurismo queda de lado es porque el dinero lo ha absorbido. Si los que son responsables del club no son protectores de los intereses deportivos y sí de las preferencias personales, entra el caos, la desorganización, la falta de solidaridad y la violencia. Actualmente el rugby argentino está profesionalizándose; la plata ha entrado y los cambios, hasta aquí más que buenos, han comenzado. Mantener ese espíritu, que por ejemplo a La Dama Del Deporte le encanta, será un desafío para un deporte que todavía en un partido puede tener dos campeones (de la fiesta) en una misma tarde.



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