Hace dos semanas la Agencia Mundial Antidopaje de Estados Unidos daba a conocer esas 1000 hojas que nos hirieron el corazón porque transformaban a nuestro ídolo en un tramposo. Confieso que esta entrada no la quería subir hasta que la Unión Ciclística Internacional no se pronunciara sobre el informe. El día llegó y la esperanza de que mi deportista ejemplar por excelencia no sea un tramposo desapareció: Lance Armstrong es condenado a dejar de ser el más ganador del Tour de Francia.
Sólo me pregunto porqué. Sinceramente, hasta que leí su libro "Mi vuelta a la vida" para mí era sólo el más ganador de la carrera de bicicleta más dura del mundo y reconocido por todos como el mejor ciclista de todos los tiempos. Esa autobiografía, en realidad, cuenta muy poco sobre su vida deportiva y más se centra en su lucha ganada contra el cáncer testicular y su posterior recuperación que incluyó los siete triunfos que lo hicieron una leyenda viviente.
¿Por qué habrá querido ganar una carrera de bicicleta cuando le ganó con tanta hidalguía a una de las enfermedades que mata a más seres humanos? En el intento de buscar una explicación me vino a la memoria un documental que vi hace muchos años -era realmente muy chica, no me acuerdo del nombre de quien hablaba- sobre el deporte de alto rendimiento y sus exigencias. Este preparador físico manifestaba con total aceptación y hasta con una actitud de "yyy, está bien que sea así" que a ése nivel, sin consumir ciertos medicamentos, era imposible competir. Lo humano debía recibir un extra para funcionar, éso era lo necesario para ganar.
No considero una respuesta, es más creo que no hay motivo suficiente para responder a esa cuestión, que un ambiente deportivo hipercompetitivo lleve a una obsesión por ganar, un deseo implacable que, a gran escala, lleve justamente a que todo un "aparato" formado por seres humanos que comparten, en mayor o menor medida, ese tóxico pensamiento monten, como describió el informe, el sistema de dopaje más sofisticado de la historia.
"Hoy es el mentiroso, pero no olvido que tuvo un
recorrido atípico y unas cualidades físicas y mentales por encima de la media.
Sin duda fue atraído por el poder y eso le llevó al error”, dijo Laurent Jalabert, un ex corredor francés, actual director de la selección de su país. Una atracción fatal. “De
todos modos, Armstrong es una inmenso campeón. Ha podido tomar lo que sea, pero
corredores de su nivel, no había tantos. Es alguien que tuvo un talento enorme,
como el mental y seguirá siendo excepcional al nivel de sus habilidades”, completó.
En el deporte, si no se obra con buena fe, poco sirven los triunfos conseguidos porque prevalece la persona, no el deportista. Pero con Lance, es al revés, así es que mantengo mi admiración por él. Muchas veces, sucede que el deportista tiene una vida personal desordenada; aquí pasó al revés: la vida deportiva estuvo tristemente desordenada, pero para mí prevalece su persona. Es un ser humano que sufrió una de las enfermedades más horribles.
Para mi siempre sera un idolo! verlo pedalear y trepar como ninguno, atacando sin importarle nada... fue un ganador, dentro y fuera de las pistas...
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