miércoles, 11 de diciembre de 2013

Una verdadera sensación de inseguridad

Siempre voy a creer en la capacidad del ser humano de cambiar, pero después del 10 de diciembre de 2013, pienso que es muy difícil. Casi imposible. Tuve esa "sensación de inseguridad", por la que dormí con las puertas como se ve en las fotos. Todo el día escuché tiros, sirenas y gritos, eso me generó la "sensación de inseguridad". Estuve todo el día encerrada por la "sensación de inseguridad". 

Se murieron tucumanos. ¡SENSACIÓN DE INSEGURIDAD AL MÁXIMO!
¿Se puede medir una sensación de inseguridad? ¿La medimos por lo que se ve en la tele, en las páginas de internet o por mis fotos? ¿La medimos por ver gente festejando en una plaza mundialmente conocida? No se mide, ya ni se siente porque LA VIVIMOS, ES UNA REALIDAD. Algunos dicen que es una cuestión organizada. Organizada o no, tuve miedo y en un país libre con una CONSTITUCIÓN, con DERECHOS y GARANTÍAS, no debería tener miedo fundado en que durante 48 horas NINGUNA FUERZA DEL ESTADO, PROVINCIAL O NACIONAL, me haya estado cuidando ante seres humanos que querían adueñarse de lo que no les correspondía.
Yo no perdí nada material, gracias a Dios. Pero sí perdí un poco, solo un poco, de esperanza y además tengo mucha tristeza. Sobre todo porque hay comunicadores que se aprovechan de su espacio para reivindicarse sobre lo que sí dijeron y sobre lo que les dijeron, eso es lo peor. ¿Realmente creen que le importa a la gente si dijeron esto u otro, o si alguien los critica? Les importa lo que les pueden decir ahora a ellos. ¿Qué respuestas les dan, qué soluciones les dan?
Lo que pasó, nada tiene que ver con la democracia, con los derechos humanos, con la pobreza o con el hambre. El que robó un LCD, la próxima va robar un auto si es que tiene la oportunidad. Si alguien no le enseñó que está mal robar y saquear, se lo digo yo: ESTÁ MAL. Lo que hicieron tiene que ver con la maldad, son malvados. 
Y a los culpables de este desborde social, LOS POLICÍAS, cierto es que no tienen sindicatos y que solo les queda la protesta, pero los que tenemos los sindicatos, después del diálogo, recurrimos a la protesta como última medida, pero NUNCA se deja el trabajo. O se protesta por una determinada cantidad de horas o, si es permanente, se montan guardias. No abandonamos el trabajo. Ustedes lo hicieron, nos abandonaron y después también reprimieron. 
Ahora más que nunca habrá que poner en práctica la frase popularmente conocida por los tucumanos: "Chicos, hay mucho por hacer".    


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