lunes, 27 de febrero de 2012

No hables mal del puente hasta haber cruzado el río

Me encontré por ahí con este proverbio: "no hables mal del puente hasta haber cruzado el río". Con esas palabras me vino a la memoria un par de fotos que había tomado en un lugar de mi Tucumán, la provincia en la que nací y vivo. La imagen que se me planteó fue esta: la de la entrada de un puente en la zona de la Quebrada de Lules. 



A simple vista, la entrada del puente es fea y lo que menos genera cuando un puente debería hacerlo, es confianza, firmeza y solidez. Debo remarcar que varias veces visité la zona y la última vez que lo hice estaba tan deteriorado que me llevó a enviar un mail con estas misma fotos al Ente de Turismo para que lo acondicionaran ya que por allí muchos hacen travesías por la zona. En fin, todavía no volví así que no se si habrán hecho lugar a mi sugerencia.
Volviendo al proverbio que me hizo recordar ese momento es que me puse a pensar cuanto tiene que ver con la vida misma porque cuántas veces nos predisponemos mal ante situaciones que hay que enfrentar. Por experiencia, y con el resultado ya puesto, les digo que es lo peor que pueden hacer. Una actitud como esa lleva a estar de mal humor, con un estado de queja permanente y, ambos casos, impiden disfrutar lo que se está haciendo. La primera vez que me paré frente a este puente que está por encima del río Potrero de Las Tablas, sinceramente, tenía miedo de cruzarlo. No sólo por esta entrada, sino también porque veía que los alambres estaban oxidados y el piso del puente eran chapas igualmente oxidadas y por sectores había enormes vacíos que el largo de mis piernas apenas cubrían con una esforzada zancada. Cero motivación, pero lo crucé y después hablaba maravillas de lo que pasó, sin haberlo experimentado antes, de algo aterrador a una aventura, cuya meta fue vencer a una incómoda sensación. Terminó siendo una victoria sobre un miedo.   
¿Y saben qué? Cruzar ese río, por ese puente me llevó a lugares cómo estos.

Más razones para que las palabras previas sobre el puente nada tengan que ver con la experiencia de cruzarlo. Por eso me gustó tanto este proverbio porque nos remarca que es importantísima una buena actitud para encarar, sobre todo, lo que pinta como difícil en la vida. Así, es probable que nos sea más fácil cumplir nuestras metas y seguro al final del puente habrá una buena recompensa como en este caso, un ejemplo banal, fue encontrar un lindo paisaje. Para que conozcan más sobre lo que se puede encontrar al cruzar este puente les dejo un enlace de Ecoaconquija, el grupo que organiza carreras de aventura gracias a quien conocí esta zona de mi provincia.
Según la Real Academia Española, en su segunda definición, proverbio es: "aguero o superstición que consiste en creer que ciertas palabras, oídas casualmente en determinadas noches del año, anuncian la dicha o desdicha de quien las oye". Ya sea que lean esto de día o de noche, La Dama del Deporte espera que para ustedes el anuncio sea de dicha y ante cada puente se predispongan de la mejor manera. 

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