sábado, 21 de enero de 2012

Creé un monstruo, pero con orgullo

Me convirtieron contra mi voluntad en una especie de "Dr. Frankenstein". Yo no tengo nada que ver, quiero defenderme antes que nada. Este señor que conocí fue uno de los "premios" que me dio mi profesión de periodista deportiva. Aunque siempre le insisto en que yo no tengo nada que ver en lo que logró, él me señala como la "culpable" del nacimiento de este "monstruo" que lejos está de serlo, pero si él se considera así, al menos, les voy a comentar que es un buen monstruo con un corazón muy grande en el que hace entrar a todos.

El laboratorio donde moví hábilmente las probetas fue en Tafí Viejo, ahí empezó el experimento con el que me recibí de "Dr. Frankenstein", mi nombre de científica (ooohh). Ni me di cuenta que había combinado lo necesario para ayudarlo a difundir su mensaje, que es para lo que él vive ahora, y, de paso, tiene que reconocer que lo hice famoso (je). Todo empezó por esta nota que hice Así se gana la carrera del corazón. De ahí salió la creación y sumé, al mismo tiempo, un nuevo amigo.
Según él, por lo que le comenté ese día luego de la carrera de rural cross es que sigue pedaleando y ya es un biker con todas las letras. "¡Qué linda tu historia!", le dije aquel día cuando Héctor Manca me contó que era un trasplantado hepático y que había estado cerca de morir. Ahí me quedó claro porqué medio Tafí Viejo -la otra mitad dormía ese domingo a la mañana, sino seguro lo saludaba porque lo conocen todos- se acercaba y lloraba con él por haber terminado los más de 30 kilómetros que demandaba la carrera. Todos ellos habían rezado por él en ese duro momento. "Es muy bueno que hagas mountain bike, además es un ambiente muy lindo todos tienen  muy buena onda y siempre están dispuestos a explicarte las cosas del deporte", le seguí diciendo.

Héctor Manca -arrodillado- nos invitó a ir hasta Anca Juli en el helicóptero de la provincia. La escuela está en plena montaña tucumana y fue hasta ahí a dar una charla.

Según él fue suficiente para que no se baje más de la bici. Aunque me niego a reconocer lo que él plantea, me encanta saber que incentivé a alguien a practicar un deporte. Más la bicicleta que para mí es algo más que sólo pedalear porque en algún momento fue una terapia que, y no exagero, me salvó la existencia y me mantuvo sana mentalmente. Ahora no lo para nadie y quiere unir la Casa Histórica con el Cabildo en bicicleta para que la gente se sume a la lista de donantes de órganos y, por sobre todas las cosas, para honrar la memoria de alguien que no conoce, pero que tiene un vínculo tan íntimo como el de haberle dado la vida: SU DONANTE. No tenés nombre ni apellido para él, pero sos la persona más importante de su vida y en agradecimiento él vive ayudando porque no quiere que nadie la pase tan mal como él. Suficiente para que "La Dama del Deporte" también ruede con él desde la Casa Histórica a el Cabildo en bicicleta.
Para conocer más sobre Héctor Manca está on line el blog de su travesía www.delacasahistoricaelcabildo.blogspot.com.

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