Hace un par de semanas en todos los medios de comunicación se anunciaba que el cartero volvía a la Rocinha, la favela más grande de Río de Janeiro. Esta Los carteros vuelven a entrar a la Rocinha es una buena crónica para tener más detalles de ello.
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| La Rocinha. |
En un capítulo del libro “Mi vuelta a la vida”, de Lance Armstrong y Sally Jenkins, el autor cuenta un episodio de la siguiente manera: “una tarde tuvieron que hacerme una resonancia magnética para un chequeo del cerebro, pero todas las máquinas estaban ocupadas. La Trice –enfermera- me envió a un hospital infantil cercano. Había un túnel subterráneo de más o menos un kilómetro y medio que conectaba ambas instituciones y la manera más normal de trasladar a los pacientes de una a otra era en ambulancia, o bien sobre una silla de ruedas. Pero yo estaba decidido a ir andando, y eso es lo que le dije a la enfermera que se presentó con la silla de ruedas. Le dije que iríamos andando por el túnel aunque eso nos llevara toda la noche. […] Fui avanzando lentamente por el túnel tanto a la ida como a la vuelta. Parecía un anciano encorvado y renqueante. En total, el recorrido me llevó más de una hora. Cuando regresé a mi cama estaba exhausto y empapado en sudor, pero también ME SENTÍA VENCEDOR”.
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| Lance Armstrong |
¿Qué tienen en común la noticia y el extracto del libro? El poder del significado de dos simples -para el común de la gente- hechos. Que una persona en la Rocinha, dominada por los narcos, reciba el correo, que su casa tenga un nombre y una dirección está cargadísimo de simbolismo. Sucede que esa situación es algo básico y muy civilizado para el común de la gente, aunque tienen que conocerse situaciones como esta para analizarlo de este modo. La gente que vive en las favelas no es común, son personas que viven conflictos armados casi a diario y la droga corre, ida y vuelta, en cada angosta calle que las forma. Quizás para ellos y seguro para el resto de la sociedad, que el cartero entre a la favela es un signo de inclusión, sociabilización y de civilización. Un medio, tal como lo describe la crónica, de pacificación social
En el caso de extracto del libro, uno puede preguntarse por qué tanta efusividad de quién narra la situación, aunque si mínimamente conocen la historia de Lance, se deben imaginar el porqué. En el capítulo del libro en el que se encuentran estas palabras se llama “Quimioterapia”. Lance es un sobreviviente del cáncer testicular y cuando logró hacer ese recorrido de un hospital a otro fue en pleno tratamiento para una recuperación casi milagrosa –los médicos no le daban más de un 3% de probabilidades- que quizás tras sentirse VENCEDOR en su cama debe haber sido un proceso, al menos mentalmente, más fácil de llevar. En esa enfermedad, hasta hacer una bocanada de aire con más fuerza que la anterior puede dar más fuerza y vida para hacerle frente. Pensar que todo es un triunfo es fundamental y también que te lo hagan saber.
En ambos casos, rescato que nunca hay que juzgar el significado que las personas pueden asignarle a distintos hechos: si es mínimo para nosotros, no tiene porqué ser así para el otro porque en ambos casos es un esfuerzo titánico y que no le hace daño a nadie. Del segundo caso, el de Lance –ejemplo a seguir en cuanto actitud para mí desde que conocí con detalle su historia- me hizo pensar en que hay que valorar la salud y agradecer, más aun si es buena. Si salgo a correr, pensar en lo afortunada que soy. Si puedo hacer trámites muy pesados en una mañana en pleno calor o frío, también dar gracias de qué puedo. Nunca se sabe cuándo o qué nos va a impedir hacer las cosas básicas de la vida. Por esas hay que empezar y seguro que después vendrán como premio, quizás, aquellas complejas que, por lo general, son las que siempre perseguimos apurados.


Es bueno comenzar , el premio es dejar lo mejor de uno en cada comienzo , es lo que se vivencia en tus palabras .... felicitaciones
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