miércoles, 18 de enero de 2012

Yo cuestiono a Borges


Jorge Luis Borges redujo al fútbol en un concepto bastante particular: 22 tipos corriendo detrás de una pelota. El “reducir” yo lo uso con una carga peyorativa para descalificar lo que el señor Borges quiso expresar porque merece ser totalmente descalificado. La definición es muy liviana.
Vale aclarar que yo no soy fanática del deporte más popular del mundo. De hecho, mi deporte preferido es el tenis. Mi molestia con este señor, a quien respeto porque es ícono de la literatura argentina, radica en que la táctica y estrategia para el funcionamiento de un equipo de fútbol demanda la misma concentración y dedicación con la que él escribió un libro. El fútbol es un juego, pero también una actividad intelectual. Como la escritura requiere un estudio de la correcta ortografía, gramática y sintaxis, entre otros aspectos; el fútbol, y cualquier otro deporte, también requiere un estudio de reglamento y técnica. Y eso, a la vez, exige entrenamiento, intenso por cierto, si es que quien lo hace pretende hacerlo mínimamente con corrección. Así que, en esta postura de defensora del honor deportivo que tomo, me gustaría entonces, y aunque ya no esté entre nosotros, decirle a Borges MI definición acerca de SU actividad, la escritura: es la mera reunión de palabras que un individuo hace.



Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y falleció en Ginebra el 14 de junio de 1986

Lejos de creerme mis palabras, sí sostengo que ambas actividades merecen una profundísima definición porque ambas son esenciales para que el hombre pueda vivir y desarrollarse. ¿Qué habrá llevado a un hombre de su capacidad intelectual a no abstraer todo lo que el fútbol engloba, desde los elementos y personas que se necesitan hasta el fenómeno social que representa? No lo se. Pero me atrevo a cuestionarlo y poner un manto de ignorancia en sus palabras. El manto siempre deportivo porque otro no me animo ni debo ponerle a palabras de tamaño exponente intelectual. 
En cualquier actividad deportiva el estudio y el el conocimiento son determinantes. No es lo mismo que un entrenador de tenis no le enseñe a pegar un revés a una mano a su jugador, mientras que otro sí. El técnico de fútbol que sabe aplicar el Catenaccio -táctica netamente defensiva con cinco defensores - tendrá más sistemas tácticos que otro coach que, por considerarlo antiguo, no lo haya estudiado. 
Saber, estudiar, conocer; saber, estudiar, conocer. Una y otra vez el escritor debe saber, estudiar y conocer, como el futbolista, el tenista, el nadador, el ciclista, el basquetbolista, en fin... Parece básico, pero es lo que lleva a hacer con corrección algo. Tan básico es como la idea que el fútbol es sólo 22 personas corriendo detrás de una pelota. ¿Será que todos hacemos cosas básicas y simples? No lo creo. Tanto Borges, como los 22 que corren detrás de una pelota, forman parte de algo fundamental que puede cambiar al mundo.

A continuación, un par de pensamientos de Borges que, personalmente, me divirtieron un montón:
En algunas de sus alocuciones decía: "el fútbol es popular porque la estupidez es popular". "Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos". "La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible".
Su odio por el fútbol era tal que decía que "el fútbol en sí no le interesa a nadie. Nunca la gente dice 'qué linda tarde pasé, qué lindo partido vi, claro que perdió mi equipo'. No lo dice porque lo único que interesa es el resultado final. No disfruta del juego".
También se encargó de echarle en cara a Inglaterra, por haber inventado este deporte: “Que raro que nunca se le haya echado en cara a Inglaterra haber llenado el mundo de juegos estúpidos, deportes puramente físicos como el fútbol. El fútbol es uno de los mayores crímenes de Inglaterra".
Borges era un enemigo número uno del fútbol, y lo demostró durante la realización del Mundial de 1978, precisamente en su país. El día que Argentina debutaba en la Copa, se le ocurrió realizar una conferencia sobre el tema de la inmortalidad, con el único fin de dar la espalda a tal acontecimiento.
Así era Jorge Luis Borges, un poeta de una innegable capacidad, que dejó un gran legado para la humanidad, sin embargo no le habléis de fútbol, porque cada vez que le tocaban el tema, sacaba a relucir toda su artillería pesada.
Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.  
Fuente: http://www.esfutbol.es/docs/el-futbol-segun-jorge-luis-borges-11156.html

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